Decoración del piso de la diseñadora Elsa Peretti: estilo y claves para copiarlo

  • Aprovechar al mĆ”ximo la luz natural y despejar el espacio es la base del estilo de piso de diseƱadora.
  • La arquitectura sencilla se potencia con pocas piezas de mobiliario con historia y fuerte presencia escultórica.
  • Los objetos cotidianos se convierten en protagonistas decorativos, como pequeƱas esculturas funcionales.
  • El hogar se mezcla con el estudio creativo, creando espacios vividos, personales y alejados de lo corporativo.

Decoración del piso de la diseñadora Elsa Peretti: estilo y claves para copiarlo

La imagen que solemos tener de una casa de diseñadora es la de un espacio perfecto, casi de catÔlogo, donde apenas se vive. El piso de una creadora mítica como Elsa Peretti, sin embargo, se entiende mejor si miramos primero la forma en que otras diseñadoras contemporÔneas han mezclado trabajo, arte y vida cotidiana en sus interiores. El relato del estudio de la joyera Sophie Buhai en Los Ángeles nos sirve como hilo conductor para entender cómo se construye un estilo personal y qué claves podemos copiar cuando soñamos con un piso tan icónico como el de Peretti.

En estos espacios creativos se respira una mezcla muy particular de luz, piezas escogidas y aire escultórico. No son casas recargadas ni shows de lujo gratuito: son hogares y estudios donde cada objeto tiene un porquĆ©, desde un sofĆ” italiano de los aƱos treinta hasta una mesa baja diseƱada por una amiga, pasando por vitrinas de mediados de siglo o jarrones de plata que parecen pequeƱas esculturas. A partir de este universo —muy conectado con la estĆ©tica moderna europea que tambiĆ©n inspiró a Elsa Peretti— vamos a desgranar las claves de decoración, estilo y actitud que puedes llevarte a tu propio piso.

Luz, espacio y calma: el punto de partida del estilo de diseƱadora

Al entrar en el estudio de esta joyera angelina, lo primero que sorprende no es una pieza de diseƱo, sino la forma en que entra la luz. Un olivo plantado frente a la ventana principal filtra los rayos del sol de Los Ɓngeles y crea un juego de sombras sobre las cortinas larguƭsimas de color crudo. Esa luz tamizada rebota en las paredes claras, acaricia las pocas piezas que hay y marca un ritmo tranquilo en el movimiento del equipo que sube y baja por las cuatro plantas del edificio.

Esta escena nos recuerda que, en espacios como el piso de Elsa Peretti, la luz natural es el autĆ©ntico lujo. MĆ”s allĆ” de los muebles icónicos o los materiales nobles, lo que de verdad construye el ambiente es cómo entra el sol, cómo se filtra y cómo se controla. Cortinas ligeras, colores claros, ausencia de elementos que bloqueen los ventanales… todo estĆ” pensado para que la claridad sea la protagonista y el espacio se sienta sereno, casi meditativo.

Esa atmósfera se refuerza con el carÔcter de la propia diseñadora: el tono de voz sosegado, la manera pausada de moverse, la falta de estridencias. El interiorismo no va solo de muebles; también se refleja en las personas que habitan el lugar. En un piso de diseñadora, y mÔs en uno como el de Peretti, la calma, el silencio y la sensación de refugio son tan importantes como el sofÔ o la lÔmpara mÔs espectacular.

La ubicación también suma. Este estudio estÔ en Silver Lake, un barrio cotizado de Los Ángeles que combina ambiente céntrico, vegetación y un aire creativo muy marcado. De manera parecida, el piso de una diseñadora como Elsa Peretti suele situarse en un entorno urbano con carÔcter, donde la arquitectura y el barrio aportan una capa extra de estilo. No se trata solo de lo que hay dentro, sino de cómo el edificio y el contexto dialogan con el interior.

En resumen, el primer mandamiento de este tipo de espacios es claro: maximizar la luz, dejar respirar el espacio y abrazar la calma. Desde ahƭ se construye todo lo demƔs, y cualquier intento de copiar este estilo deberƭa empezar por abrir ventanas, aclarar colores y despejar el exceso de ruido visual.

Una base arquitectónica entre lo mediterrÔneo y lo moderno

Interior con estilo mediterrƔneo y moderno

El edificio que alberga el estudio de esta joyera es un bungaló construido en 1986 con un peculiar estilo californiano al que llaman ā€œestilo espaƱolā€, salpicado de guiƱos posmodernos. La idea inicial era encontrar algo mĆ”s cercano a la Bauhaus, vinculado a la arquitectura moderna del siglo XX, pero sin caer en un guiƱo literal a los aƱos veinte y treinta. El resultado es una mezcla muy interesante: estructura sencilla, cierta inspiración mediterrĆ”nea y detalles que recuerdan al modernismo europeo.

Tras la compra, el proceso fue radicalmente honesto: limpiar, pintar, retirar la moqueta vieja y dejar la estructura casi ā€œen los huesosā€ para que se apreciase la esencia del lugar. Nada de molduras impostadas ni reformas teatrales; se trata de respetar lo que la arquitectura ya ofrece y realzarlo con una intervención mĆ­nima, pero muy pensada. Esa filosofĆ­a encaja de lleno con el tipo de piso en el que imaginarĆ­amos a Elsa Peretti: una base sobria, sin disfraces, donde los elementos estructurales tienen presencia.

El espacio resultante tiene un aire entre mediterrƔneo, parisino y puramente angelino. La diseƱadora viaja varias veces al aƱo a Francia para ver compradores y visitar museos, y ese bagaje cultural se nota. En el interior se mezclan influencias europeas, art dƩco y diseƱo del siglo XX con piezas hechas a medida, objetos de mercado de pulgas y creaciones propias. Esa convivencia entre lo local y lo internacional, entre lo antiguo y lo contemporƔneo, tambiƩn define la estƩtica que asociamos a pisos de creadoras como Peretti.

Es importante remarcar que la reforma no fue grandilocuente. No hubo una demolición total ni un despliegue de materiales ostentosos. Solo una intervención muy clara: limpiar, despejar y potenciar la luz. Esta forma de trabajar el espacio es clave si quieres acercarte a un estilo así sin lanzarte a obras faraónicas. A veces basta con eliminar capas superpuestas (moquetas, falsos techos, tabiques innecesarios) para dejar respirar la arquitectura original.

Otro detalle que pesa mucho: la elección del lugar no fue casual ni inmediata. Fue el marido de la diseñadora, empeñado tras meses de búsqueda y con un presupuesto ajustado, quien dio con este bungaló que encajaba con su forma de vivir. Querían algo poco corporativo, nada de espacio gris lleno de plÔstico y ordenadores. Esa declaración sintetiza muy bien la esencia de un piso de diseñadora: mÔs casa-taller que oficina, mÔs refugio creativo que showroom impersonal.

Mobiliario con historia y pocas piezas muy bien escogidas

Mobiliario de diseƱo en piso de autora

Al recorrer planta a planta este edificio, no encontramos un catĆ”logo saturado de diseƱo, sino muy pocos muebles, pero cargados de significado. Una vitrina de mediados del siglo XX, un sofĆ” semicircular italiano tapizado en verde oliva de los aƱos treinta, una mesa baja de grueso vidrio diseƱada por una amiga galerista, una mesa camilla cubierta por una alfombra hallada en un mercadillo de ParĆ­s… Nada estĆ” ahĆ­ por azar, y cada pieza suma una capa de relato.

Esta forma de amueblar el espacio es muy similar a la que podemos imaginar en la vivienda de Elsa Peretti: piezas únicas o con carÔcter, a menudo de diseño del siglo XX, vintage o hechas a medida, mezcladas sin complejos con hallazgos de viaje. No se trata de llenar cada rincón, sino de elegir con calma lo que realmente te emociona y dejar que los muebles respiren. A veces, en un salón amplio, un solo sofÔ icónico y una mesa bien planteada cuentan mÔs que diez elementos sin personalidad.

Otro ingrediente fundamental es la colaboración con otros creadores. En el caso de este estudio angelino, la planta baja se diseñó junto a una amiga propietaria de una galería local de diseño moderno, convirtiéndose en su primer proyecto de interiorismo. Esa complicidad se nota en la coherencia estilística del conjunto. En la línea de Peretti, que también se rodeaba de artistas y artesanos, abrirse a trabajar con otros diseñadores introduce matices y perspectivas nuevas en el piso.

La paleta cromƔtica se mantiene controlada: tonos neutros, verdes oliva, negros profundos en algunos objetos, materiales naturales. No hay explosiones cromƔticas caprichosas; el color se utiliza como un acento medido que realza formas y texturas. Y, muy importante, el mobiliario se piensa para durar: nada de piezas efƭmeras que se cambian con cada temporada. Aquƭ todo transmite estabilidad, como si fuera a acompaƱar a la diseƱadora durante dƩcadas.

En los espacios de trabajo, la contención es aún mayor. En la última planta, donde diseña, la decoración se reduce a lo esencial: una chimenea con un jarrón de plata, una silla de Pascal Mourgue en una esquina, montones de libros apilados directamente en el suelo, tableros llenos de bocetos y fotografías. Es un ambiente de estudio vivo, mÔs que de oficina ordenadísima, donde lo importante es el proceso creativo, no la foto perfecta para redes sociales.

Objetos como esculturas: de la joya a la decoración

Detalles decorativos escultóricos

La clave mÔs potente para entender el vínculo entre la joyería de creadoras como Sophie Buhai o Elsa Peretti y la decoración de sus casas es el enfoque profundamente escultórico. En este estudio angelino, la plata es la gran protagonista: no solo aparece en pendientes o brazaletes, sino también en petacas, encendedores, peines, boquillas, pastilleros con forma de concha, cuchillos para mantequilla o incluso mondadientes convertidos en pequeñas obras de arte.

La idea de fondo es convertir objetos cotidianos en piezas escultóricas con sentido del humor. Esa misma lógica puede aplicarse en la decoración doméstica: un jarrón de plata sobre la chimenea deja de ser un simple recipiente para flores y se transforma en el centro visual del salón; un peine antiguo sobre una bandeja se convierte en un pequeño guiño estético; un encendedor bonito en la mesa baja cuenta algo de quien vive ahí. En el piso de Elsa Peretti, cuya carrera giró en torno a las formas orgÔnicas y la plata, este enfoque cobra todavía mÔs fuerza.

La diseñadora angelina cuenta que su pasión por la plata le viene de familia. Su abuela y sus tías excéntricas le enseñaron que el estilo no depende de diamantes carísimos ni de materiales ostentosos, sino de cómo combinas las cosas y de la actitud con la que las llevas. En decoración pasa exactamente lo mismo: no necesitas llenar el piso de oro para que resulte sofisticado; una buena pieza de plata, un cristal bien tallado o una cerÔmica especial pueden tener un impacto visual enorme sin caer en el exceso.

Cuando empezó en joyería, el mercado estaba dominado por pequeños charms dorados, muy minimalistas. Ella se lanzó a lo contrario: plata en formatos grandes, con volúmenes contundentes. Ese gusto por la escala y la forma se traslada al interiorismo en mesas de vidrio grueso, sofÔs curvos, lÔmparas esculturales o sillones con siluetas muy marcadas. En un piso inspirado en la estética de Peretti, es fÔcil imaginar lÔmparas orgÔnicas, vasijas generosas y muebles con líneas suaves pero impactantes.

Las clientas de esta diseñadora angelina incluyen nombres tan conocidos como Michelle Obama, Jennifer Lopez o Nicole Kidman, pero también profesoras de universidad, doctoras, abogadas o estudiantes que se regalan su primera pieza cuando se gradúan. Esa mezcla demuestra que el lujo puede ser accesible sin perder carÔcter, y esta misma filosofía se puede aplicar a la decoración: combinar una butaca de diseño con una alfombra de mercadillo, o una pieza icónica con una mesa encontrada en una tienda de segunda mano.

En el dĆ­a a dĆ­a del estudio, los objetos se conciben dibujando cada pieza, tallĆ”ndola primero en cera y ajustĆ”ndola a mano antes de fundirla en plata. Es un proceso lento, muy artesanal, donde se suma y se resta hasta que la forma encaja. Ese amor por el detalle recuerda al cuidado con el que se organiza un piso asĆ­: probar muebles, mover cuadros, ajustar la posición de una lĆ”mpara… nada estĆ” colocado al azar, pero tampoco es rĆ­gido. El espacio se modela poco a poco, como si fuera una escultura habitable.

El hogar como estudio y el estudio como hogar

Otra característica fundamental de estos espacios de diseñadora es que la frontera entre casa y lugar de trabajo se diluye casi por completo. La firma de joyería nació como un pequeño proyecto en el sótano de casa y fue creciendo hasta ocupar este bungaló de varias plantas, siempre manteniendo un ambiente íntimo. El equipo es reducido, apenas ocho personas, muchas de ellas mujeres, y el marido de la diseñadora se ocupa de la gestión del negocio tras haber sido abogado criminalista.

Este tipo de estructura laboral influye de lleno en la decoración: los espacios no se dividen de forma rĆ­gida entre ā€œzona de trabajoā€ y ā€œzona domĆ©sticaā€, sino que se mezclan. El salón puede ser a la vez espacio de reunión con clientas, lugar de pruebas y rincón de descanso. La cocina no es un simple office de oficina, sino una cocina de verdad, vivida. La Ćŗltima planta, con libros por el suelo y tableros repletos de ideas, es tanto estudio como refugio creativo personal.

En el piso de una diseñadora como Elsa Peretti podemos imaginar una dinÔmica similar. El comedor puede funcionar como mesa de dibujo, el salón como exposición informal de prototipos o piezas vintage, el dormitorio como pequeña galería de recuerdos de viajes. La clave estÔ en aceptar que la vida creativa invade toda la casa y en consecuencia, organizar el espacio para que soporte bien ese uso híbrido.

En este estudio angelino, las referencias visuales estÔn por todas partes: libros de Man Ray, Picasso o Fortuny apilados en el suelo; peinetas, tenedores antiguos, joyas precolombinas; fotos y bocetos clavados en tableros. No se trata de un desorden caótico, sino de un ecosistema de inspiración permanente. Si quieres acercar tu piso a este tipo de atmósfera, es mÔs interesante rodearte de objetos que realmente te inspiren que invertir en decoración neutra sin alma.

Por supuesto, hay un equilibrio. Aunque el espacio estĆ” lleno de estĆ­mulos, la base sigue siendo ordenada y luminosa. La luz que entra por las ventanas delanteras y traseras es ā€œincreĆ­bleā€, en palabras de la propia diseƱadora, y es uno de los motivos por los que se siente tan bien trabajando allĆ­. En ciudades como Los Ɓngeles, la combinación de luz y espacio amplio es un lujo; en pisos mĆ”s pequeƱos, se puede compensar con colores claros, espejos bien colocados y una buena planificación de las zonas de trabajo.

Estilo de vida, precios y accesibilidad: un lujo que se puede tocar

En el universo de estas diseƱadoras, el discurso sobre el lujo y la exclusividad no se limita a la estĆ©tica. La marca busca un equilibrio entre piezas hechas a mano, creativas y duraderas y un rango de precios que permita a mĆ”s gente acceder a ellas. Los pendientes mĆ”s sencillos arrancan en torno a los 250 dólares, muchas piezas ā€œponiblesā€ se mueven entre 600 y 900, y algunas llegan a los 2.000, pero siempre con la idea de que una clienta pueda ahorrar un tiempo razonable para hacerse con algo especial.

Esta visión influye también en cómo se concibe la casa. En lugar de un piso imposible de replicar, lleno de piezas estratosféricas, se apuesta por una mezcla inteligente entre objetos de alto valor y elementos mÔs asequibles. Una lÔmpara icónica puede convivir con una alfombra hallada en un mercadillo de París; una silla firmada por un diseñador histórico comparte espacio con una mesa camilla cubierta por una simple alfombra con buena textura.

En cuanto al estilo de vida, hay una clara vocación de sostenibilidad y permanencia. La diseƱadora habla de su deseo de crear lĆ”mparas, sillas, mesas o encimeras que sean ā€œpiezas para toda la vidaā€, buscando socios adecuados para mantener la calidad. Esa idea de permanencia encaja con una decoración que no cambia cada dos por tres siguiendo tendencias, sino que se va enriqueciendo lentamente con nuevas piezas significativas.

La clientela mencionada —desde seƱoras de Park Avenue hasta profesoras de pequeƱas ciudades— tiene un perfil similar al que imaginamos para quienes se sentirĆ­an cómodas en un piso al estilo de Elsa Peretti: mujeres intelectuales, sofisticadas, pero poco pretenciosas, que prefieren invertir en calidad y carĆ”cter antes que en ostentación vacĆ­a. Y esos valores se traducen en casas cĆ”lidas, personales y vividas, lejos del espectĆ”culo decorativo frĆ­o.

Por último, hay un detalle humano que pesa mÔs de lo que parece: la diseñadora cuenta con humor cómo su hija dice que quiere ser diseñadora de joyas y que adora las piezas, mientras que su hijo no muestra el menor interés. Esa normalidad familiar, con niños correteando entre muebles de diseño y prototipos de plata, baja a tierra la imagen del piso de diseñadora y lo convierte en un hogar real, donde se vive y se juega tanto como se crea.

Todo este recorrido por el estudio angelino, con su luz filtrada por un olivo, su mezcla de arquitectura ā€œestilo espaƱolā€ y guiƱos modernos, sus vitrinas de mediados de siglo, sofĆ”s curvos y jarrones de plata escultóricos, ayuda a entender mejor por quĆ© nos fascina la idea de la decoración del piso de una diseƱadora como Elsa Peretti. MĆ”s allĆ” de las etiquetas, lo que hay detrĆ”s es una forma de habitar basada en la luz, la calma, la artesanĆ­a, la mezcla de influencias y la valentĆ­a de rodearse solo de aquello que de verdad tiene sentido para quien vive allĆ­.