Decorar con mesas antiguas y sillas modernas

mesa vieja sillas nuevas

La mezcla de muebles antiguos y modernos es algo muy original, y que cada vez podemos ver de forma más habitual en las decoraciones. Las mezclas son tendencia, pero no todo vale: una combinación poco acertada puede ser un desastre estético; en cambio, cuando damos con la tecla indicada, nos encontramos con composiciones tan originales como bonitas. Lo vamos a poder ver claramente en el combo mesas antiguas y sillas modernas, del que trataremos en este post.

Diremos, antes de continuar, que reutilizar muebles que ya tienen una larga vida es otra forma de mostrar un comportamiento de conciencia ecológica y respeto por el medioambiente. Una idea magnífica por muchas y variadas razones.

El lugar de la casa idóneo para atreverse con este tipo de experimentos es el comedor. Una mesa grande, maciza, de estilo clásico, convenientemente restaurada, no tiene por qué estar rodeada de sillas del mismo estilo. Tal vez se merece un toque más moderno. La seriedad de la gran mesa de comidas y reuniones se puede ver aligerada con la frescura de unas bonitas sillas de estilo contemporáneo, incluso de plástico o de metal. El resultado es llamativo y muy creativo, y cautivará a los más escépticos. He aquí algunos ejemplos:

En busca del contraste

mesa antigua sillas nuevas

Al igual que los espacios de un hogar, los muebles también se benefician de la riqueza que le otorga el contraste. Es el mejor antídoto contra la monotonía y el aburrimiento. Las mesas antiguas suelen ser estéticamente sobrias: oscuras, voluminosas, compactas… Sin embargo, este cuadro se transforma por completo simplemente añadiéndole unas cuantas sillas de diseño moderno y con colores llamativos.

No se trata de una opinión, sino de una realidad comprobada: el contraste aparece cuando hay elementos que son diferentes entre sí, lo cual provoca en la mirada del observador un interés en por diseño. Al mismo tiempo, por raro que suene, el contraste sirve también como nexo de unión entre dos elementos aparentemente opuestos: la grande y lo pequeño, lo luminoso y lo oscuro, lo antiguo y lo nuevo…

¿Cómo conseguir un contraste equilibrado? Lo ilustramos a través de los ejemplos de las imágenes que hay sobre estos párrafos. En la foto de la derecha, la apuesta es clara por el color (mesa oscura y sillas blancas con cojines rosa) y por la confrontación entre lo clásico y lo moderno.

En a imagen de la izquierda, la propuesta es más sutil, pues se desarrolla en un entorno totalmente neutro. Una demostración de que estas mesas añejas, esas que ya no se fabrican y es muy difícil encontrar, se pueden insertar de forma armoniosa en una decoración de estilo nórdico con la inestimable ayuda de ese juego de sillas metálicas de color blanco.

Diseños clásicos con un toque refrescante

mesas viejas

Hay una máxima que rige en el mundo del arte, pero que también se puede aplicar a otros ámbitos como la moda o la decoración: lo clásico nunca muere. Siendo esto cierto, también lo es que nada nos impide darles una nueva vida, arrojar una nueva luz o una mirada distinta. Sobre eso no hay nada escrito.

Puede que muchos consideren que mezclar una mesa de corte clásico, casi de carácter monumental, con otros elementos desprovistos de toda nobleza es poco menos que un sacrilegio. Sin embargo, a veces esa es precisamente la forma más indicada de resaltar su valor, por paradójico que suene. Buenos ejemplos de esta idea los tenemos en las imágenes de arriba:

A la izquierda, una mesa con patas que se convierten en columnas con forma animal. Podría ser la mesa de un rey; a la derecha, un diseño de madera maciza con patas torneadas y con motivos vegetales labrados. Modelos majestuosos. Rodearlos de sillas demasiadas sencillas podría ser casi un insulto.

Pero en este caso no es así. Eclipsadas por la presencia aristocrática de la mesa, las sillas adquieren automáticamente un rol totalmente secundario. Si tenemos la fortuna de tener una de estas joyas en casa, no hay que complicarse buscando modelos demasiado concretos. En este caso, las sillas deben sumir un papel de digno actor secundario.

Una pequeña oda al Eclecticismo

mesas y sillas

Se suele definir el eclecticismo como un estilo mixto que bebe de diferentes fuentes y estilos. Precisamente por esa razón, son muchos quienes consideran que no se trata realmente de un estilo y suelen usar el término «ecléctico» en tono peyorativo.

Es cierto que la línea entre una obra de arte ecléctica y un pastiche puede ser muy fina. Y también muy subjetiva. Lo que a unos les parece un horror, otros lo consideran una maravilla. Y viceversa.

Imaginemos que hemos encontrado una de esas bonitas mesas antiguas en un mercadillo o una tienda de antigüedades. La hemos comprado y nos la hemos llevado a casa, llenos de ilusión. ¿Cómo convertirla en la estrella de nuestro comedor o nuestra sala de estar? La respuesta es buscar una combinación con elementos ajenos a su estilo natural, incluso antagónicos.

De nuevo, recurrimos a las imágenes, que ilustran este concepto mucho mejor que las palabras. A la izquierda vemos una mesa clásica de madera, nada señorial, pero de aspecto clásico. Al rodearla de sillas que bien podrían ser más adecuadas para un jardín o una terraza, acentuamos el carácter «viejo» de la mesa y, al mismo tiempo, dotamos al conjunto de una inesperada unidad. Todo encaja.

Pero el ejemplo más visual es el de la izquierda. En este caso se mezclan con sillas de vivos colores y con diseños muy diferentes, de forma que cada una es diferente a la anterior, para que cada miembro de la casa pueda escoger su favorita. Una agradable locura que nos muestra una forma original de personalizar los sitios en el comedor.

Conclusiones

A modo de conclusión, diremos que la combinación de mesas antiguas y sillas modernas se convierte en un insospechado recurso estético que puede arrojar magníficos resultados. Un truco que muchos decoradores se sacan de la chistera para sorprendernos y maravillarnos, así como una manera de demostrarnos que, en esto de la decoración, no vale eso de que «todo está ya inventado». Nunca se llega a decir la última palabra.

Lógicamente, el éxito o el fracaso de la elección del conjunto va a depender de muchos factores adicionales que van más allá de materiales, colores y estilos. En esta no siempre sencilla ecuación también entran en juego la decoración del hogar o de la habitación en concreto donde irá el conjunto, las necesidades de espacio de nuestro hogar, nuestra capacidad económica (algunas mesas antiguas pueden llegar a valer auténticas fortunas) y, desde luego, nuestra creatividad y buen gusto.

Imágenes – Apartment Therapy


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