DiseƱo de espacios en cohousing: claves para hogares compartidos

  • El cohousing combina viviendas privadas con amplios espacios comunes diseƱados de forma participativa para favorecer la convivencia.
  • Los proyectos en EspaƱa apuestan por sostenibilidad, eficiencia energĆ©tica y modelos cooperativos de gestión y propiedad.
  • Diferentes tipologĆ­as (senior, intergeneracional, rural o urbano) condicionan la organización espacial y los servicios compartidos.
  • Un buen diseƱo de cohousing reduce costes, combate la soledad y fortalece redes de apoyo mutuo y comunitario.

Coliving

Vivir en comunidad ya no es solo cosa de residencias de estudiantes o de pisos compartidos improvisados. diseƱo en cohousing, combinando privacidad, zonas comunes llenas de vida y una clara apuesta por la sostenibilidad. En un contexto de escasez de vivienda y precios disparados, este modelo plantea hogares compartidos donde el diseƱo interior y la arquitectura se ponen al servicio de la convivencia.

En todo el mundo, y muy especialmente en España, nuevas tipologías residenciales: desde rehabilitar naves agrícolas para crear cohousing senior, hasta levantar edificios de madera en pleno centro urbano con certificación Passivhaus. El resultado son espacios flexibles, eficientes y cÔlidos donde se comparte mucho mÔs que un techo: se comparten servicios, cuidados, tiempos y proyectos de vida.

Coliving, cohousing y comunidad: el contexto de los hogares compartidos

En paralelo al crecimiento imparable de las ciudades y a la vivienda asequible, han surgido modelos como el coliving y el cohousing que apuestan por la vida en comunidad. El coliving suele asociarse a edificios pensados para jóvenes profesionales y estudiantes, con habitaciones privadas y amplias zonas comunes, mientras que el cohousing va un paso mÔs allÔ hacia la autogestión y la participación vecinal.

En los edificios de coliving, espacios de intimidad. Cocinas comunitarias, salas de juegos, terrazas, coworkings o lavanderías se convierten en el corazón del edificio. La vivienda deja de ser únicamente un refugio privado para funcionar también como escenario de vida pública y de encuentro entre personas con intereses similares.

El cohousing, por su parte, participación vecinal. Los futuros residentes deciden cómo serÔn las viviendas, qué usos tendrÔn los espacios comunes, qué servicios se compartirÔn y qué modelo de gestión adoptarÔn. Esto permite ajustar al milímetro la relación entre privacidad y vida comunitaria.

En España, el Banco de España estima que existe un déficit de vivienda, lo que ha favorecido que el cohousing se vea como una alternativa real. Factores sociales (soledad, envejecimiento), económicos (precio del suelo, coste energético) y culturales (búsqueda de vida mÔs comunitaria) impulsan estos proyectos en ciudades como Madrid y Barcelona, pero también en entornos rurales.

Muchos estudios de arquitectura estÔn aprovechando esta tendencia para sostenibilidad y eficiencia. Desde la rehabilitación de edificios infrautilizados hasta complejos de nueva planta, el diseño de espacios en cohousing se ha convertido en un laboratorio donde repensar qué significa habitar juntos.

QuƩ es cohousing y por quƩ el diseƱo del espacio lo cambia todo

El cohousing o vivienda colaborativa es un modelo residencial en el que vivienda privada y espacios comunes. Estos espacios no son un ā€œextraā€ decorativo, sino una parte esencial del proyecto: cocinas colectivas, comedores, jardines, talleres, salas multiusos, huertos, lavanderĆ­as, zonas de cuidados, etc.

La clave estÔ en que decisión participativa. No se trata de un edificio impuesto desde arriba por un promotor, sino de un proceso donde la comunidad define prioridades: cuÔnta superficie dedicar a lo privado, cómo se organiza la planta, qué recorridos favorecen el encuentro, qué servicios resultan imprescindibles y cuÔles se pueden ir incorporando con el tiempo.

Desde el punto de vista arquitectónico, esto plantea varios retos interesantes. Por un lado, viviendas flexibles: llegada de hijos, dependencia, teletrabajo o nuevas configuraciones familiares. Por otro, hay que integrar espacios comunitarios potentes sin invadir la intimidad de cada residente, algo que se resuelve mediante gradientes de privacidad, filtros y circulaciones bien pensadas.

A nivel tĆ©cnico y energĆ©tico, los proyectos de cohousing suelen apostar por alta eficiencia y, siempre que es posible, certificaciones como Passivhaus o sellos ambientales (LEED, BREEAM, Verde GBCe, WELL, etc.). Esto reduce de forma sensible la factura energĆ©tica y convierte al edificio en un ā€œrefugioā€ frente a la pobreza energĆ©tica.

La dimensión social es igual de relevante: apoyo mutuo, reduce la soledad y genera redes de cuidado, algo especialmente valioso en el caso del cohousing senior. El diseño espacial ayuda a que estos vínculos sucedan de forma natural, facilitando encuentros informales en pasillos, patios, cocinas o huertos.

Proyectos de cohousing y coliving en EspaƱa: ejemplos que inspiran

Coliving cartel

En los últimos años han aparecido en España numerosos ejemplos de proyectos de referencia para quienes quieren poner en marcha su propio proyecto. Cada uno explora una combinación particular de arquitectura, sostenibilidad y comunidad.

Beyond-the-family Kin: cohabitar mƔs allƔ de la familia nuclear

El proyecto Beyond-the-family Kin plantea una vivienda concebida para combatir el aislamiento. La casa se organiza en varios niveles que mezclan distintos grados de autonomĆ­a y dependencia, proponiendo un tipo de convivencia que se apoya en el cuidado entre generaciones distintas.

En uno de los pisos se ubica la zona principal de una diseño accesible. Sobre este nivel se sitúan habitaciones alrededor de un espacio común para alojar a familiares o amistades que les visitan con frecuencia, mientras que en la planta inferior se proyecta un apartamento independiente de un dormitorio.

Este apartamento puede alquilarse para estabilidad económica a la pareja o destinarse a una persona que ofrezca apoyo y asistencia. La vivienda, de este modo, rompe la idea clĆ”sica de ā€œcasa familiar cerradaā€ y la abre a nuevas formas de relaciones de dependencia y apoyo mutuo vinculadas al entorno social y material.

Cohousing San Juan: tres familias y un gran patio compartido

Cohousing San Juan nace de la decisión de tres familias que quieren construir juntas una vivienda colaborativa, compartiendo gastos y espacios. La premisa clave del diseño es reservar una gran zona verde y un conjunto de Ôreas comunes que estructuran toda la vida comunitaria.

Las tres viviendas se patio central. Este patio funciona como sala de estar a cielo abierto, lugar de encuentro diario y espacio de juego para peques, articulando la relación entre lo público y lo privado.

El proyecto subraya la responsabilidad social de este tipo de iniciativas: hogares colectivos. Los residentes, con el tiempo, adaptan y transforman las zonas compartidas según sus necesidades, poniendo literalmente a las personas en el centro del diseño.

Co-living Dozen Doors: una vivienda familiar convertida en hogar estudiantil

En Co-living Dozen Doors se lleva a cabo la transformación de coliving para estudiantes. El objetivo es crear una estructura espacial interior que permita convivir a jóvenes con estilos de vida parecidos, sin renunciar a la intimidad personal.

El corazón del proyecto es escalera central que organiza las circulaciones verticales y distribuye tanto los dormitorios privados como los espacios comunes. Alrededor de esta pieza se van encadenando la cocina comunitaria, el comedor, la sala de estar, las zonas de juego en sótano y las terrazas al aire libre.

El edificio se entiende como ecosistema social donde se comparten tiempos, recursos y actividades. El diseƱo pone el foco en que los espacios tradicionalmente ā€œprivadosā€ se abran a usos pĆŗblicos: la casa pasa a ser tambiĆ©n un lugar de trabajo, ocio y relación con el barrio, reforzando la cohesión con el entorno urbano.

La Balma: cooperativa de vivienda y refugio frente a la pobreza energƩtica

La vivienda cooperativa La Balma se concibe como un edificio capaz de reducción del gasto térmico. Con recursos ajustados, el proyecto apuesta por soluciones realistas que sitúan la eficiencia energética en el centro.

El diseño nació de un proceso participativo que incluyó diÔlogo con la comunidad. El edificio se piensa a tres escalas: el barrio, la comunidad residente y las viviendas individuales, de forma que pueda ir evolucionando con el tiempo.

El conjunto integra 20 viviendas, una de ellas reservada como piso puente para familias en proceso de reinserción social. Las viviendas parten de una retícula modular que permite distintas divisiones internas, dando margen a que cada unidad defina cómo quiere usar su espacio, dentro de unos parÔmetros comunes.

Reconversión de almacén agrícola en cohousing senior

En un entorno rural se plantea la rehabilitación de rehabilitación de nave para convertirla en cohousing senior, pensado para dos familias que comparten edificio pero con diferentes necesidades y ritmos de vida. El trabajo de diseño comienza analizando en profundidad las rutinas y preferencias de cada persona.

A partir de ese estudio se distinguen espacios individuales y colectivos. El gran volumen diÔfano de la nave se reorganiza mediante un núcleo central que fragmenta la escala y permite crear subespacios con diferentes niveles de privacidad.

Esta operación hace posible gestionar la transición de un vivienda adaptada a una vivienda compleja, con ambientes diversos y adaptados al envejecimiento activo. El diseño cuida la relación entre interior y exterior, generando patios y zonas de estancia que conectan el cohousing con el paisaje y la vida local.

Ejemplos de diseƱo cohousing: Entrepatios, Axuntase y La Borda

Junto a los proyectos anteriores, en EspaƱa han ganado especial visibilidad ejemplos emblemƔticos: Entrepatios Las Carolinas, Axuntase (o Asuntasre) y La Borda.

Entrepatios Las Carolinas: cohousing ecológico en ciudad

Entrepatios Las Carolinas, en el barrio madrileño de Usera, se considera uno de cohousing ecológico en entorno urbano en España. Diseñado por un estudio especializado en arquitectura sostenible, el proyecto se funda sobre el balance de carbono casi cero y la participación activa de las personas socias.

El edificio emplea estructura de madera para reducir la huella de carbono y cuenta con certificación Passivhaus, lo que implica un consumo energético muy bajo gracias a su alto nivel de aislamiento, a la eliminación de puentes térmicos y a una ventilación controlada de gran eficiencia.

AdemÔs, incorpora espacios comunitarios, que refuerzan la vida en común. La gestión se basa en un modelo cooperativo de cesión de uso: la cooperativa es propietaria y las personas residentes tienen un derecho de uso indefinido.

A nivel de diseño, se ha cuidado al mÔximo la entrada de luz natural, la ventilación cruzada y el uso de materiales reciclados o reciclables. La distribución interna de las viviendas permite futuras reconfiguraciones, mostrando cómo el cohousing puede integrarse sin fricciones en un contexto metropolitano denso.

Axuntase: cohousing rural con identidad local

Axuntase (también citado como Asuntasre en algunas fuentes) es un proyecto de cohousing rural en Galicia que aprovecha edificaciones tradicionales para darles un uso compartido. Aquí la clave estÔ en conjugar bioconstrucción, paisaje y comunidad.

La rehabilitación se basa en el materiales locales, respetando la tipologĆ­a de la arquitectura popular. La intención no es ā€œborrarā€ lo preexistente, sino actualizarlo con criterios de eficiencia energĆ©tica y confort contemporĆ”neo.

El complejo incluye cocina común y talleres. El proyecto apuesta por la autosuficiencia energética mediante energías renovables y estrategias pasivas para el control térmico.

A nivel de diseño, se prioriza la integración en el entorno natural, la huertos productivos y la flexibilidad de los interiores. Axuntase muestra el potencial del cohousing como herramienta para recuperar patrimonio rural y repoblar zonas en declive.

La Borda: cooperativa urbana autogestionada

La Borda, en el barrio barcelonƩs de La Bordeta, se ha convertido en uno de los proyecto emblemƔtico del paƭs. Impulsado por un grupo de personas que buscaban vivienda asequible y sostenible, el edificio se concibe desde el inicio como una comunidad autogestionada y sin Ɣnimo de lucro.

Construido mayoritariamente en madera, La Borda apuesta por estrategias pasivas, alcanzando un balance energƩtico muy favorable. Los espacios privados son compactos, pero se compensa con amplios espacios comunitarios.

Entre ellos destacan cocina colectiva, la lavandería compartida, salas de actividades y zonas de reunión que se usan intensivamente en el día a día. El diseño es modular y permite ampliar o reconfigurar espacios con relativa facilidad, preparÔndose para futuras necesidades de la comunidad.

La Borda demuestra que un cohousing urbano, bien diseƱado y gestionado por sus propios habitantes, puede ofrecer alta calidad de vida, reducir costes y minimizar el impacto ambiental, al tiempo que refuerza el tejido social del barrio.

Arquitectura cohousing y participación: el caso de Rivas

Jóvenes compartiendo espacio común en su casa

Otro ejemplo significativo es un proyecto de metodologƭa participativa. Aquƭ la comunidad trabaja en horizontal con el equipo tƩcnico para definir el edificio, los servicios y los espacios.

El proyecto persigue un convivencia e intimidad. Cada socio contarĆ” con una Unidad Residencial privada, totalmente adaptada a personas con movilidad reducida y pensada para todo el ciclo vital, desde la autonomĆ­a hasta situaciones de dependencia.

Estas unidades dispondrÔn de salón-comedor adaptable, dos dormitorios adaptados, baño geriÔtrico, trastero y un espacio exterior privado (patio o terraza), buscando que se perciban amplias y luminosas aun con un programa mÔs compacto que una vivienda convencional.

El corazón del edificio lo conforman los espacios comunes y de servicio, que definen las rutinas y actividades diarias. Se han previsto cocina y comedor compartidos, sala multifuncional, aulas, zonas para cuidados y una unidad de día, ademÔs de Ôreas vinculadas al proyecto social abierto a la ciudad.

Los espacios de servicio (lavandería, mantenimiento, reciclaje, almacenes, vestuarios, instalaciones o aparcamiento) se conciben también como lugares de relación, ubicÔndolos en su mayoría sobre rasante y con buenas condiciones espaciales, para que las tareas cotidianas se conviertan en oportunidades de encuentro.

El enfoque de sostenibilidad incorpora ahorro energético, mejora del confort ambiental y accesibilidad universal. Junto al equipo técnico se valorarÔ la posible adopción de estÔndares como Passivhaus, LEED, BREEAM, WELL o Verde GBCe, tanto para el edificio como para sus espacios exteriores.

Modelos jurĆ­dicos y tipos de cohousing segĆŗn las personas usuarias

El diseño de los espacios en cohousing estÔ íntimamente relacionado con modelo de propiedad, así como con el perfil de usuarios al que se dirige el proyecto. No es lo mismo pensar en un cohousing senior que en una comunidad intergeneracional o en una orientada a profesionales nómadas.

Entre los modelos mÔs habituales estÔ la cesión de uso, donde una cooperativa es propietaria del inmueble y las personas residentes tienen un derecho de uso estable. Este enfoque reduce la presión especulativa y facilita la toma de decisiones conjunta sobre el mantenimiento y la evolución de los espacios.

También existe el comunidad de bienes, en el que varios miembros comparten la propiedad y la gestión del inmueble, así como figuras de propiedad individual con normas de uso muy claras que priorizan la gestión comunitaria de zonas y recursos comunes.

En cuanto a tipologĆ­as por perfil, encontramos tipologĆ­as por perfil. Cada caso plantea necesidades espaciales especĆ­ficas: salas para peques, zonas de coworking, espacios de cuidados, etc.

Las comunidades de cohousing comparten una serie de rasgos estructurales: diseƱo colaborativo, uso intenso de los espacios compartidos y gobernanza democrƔtica. Todo esto se traduce en planos, circulaciones, superficies y usos muy distintos a los de un edificio residencial tradicional.

Cohousing, coliving y senior living: diferencias clave en el diseƱo

Aunque muchas veces se mezclan los términos, diferencias clave, y eso se nota en cómo se diseñan los espacios. Entender estas diferencias ayuda a definir mejor los objetivos de cualquier proyecto de hogar compartido.

El coliving suele estar orientado a jóvenes en entornos urbanos, con paquetes de servicios muy cerrados (limpieza, internet, espacios de trabajo) y una gestión mÔs centralizada por parte de una empresa o promotora. El diseño pone el foco en una alta rotación de usuarios, habitaciones optimizadas y grandes Ôreas comunes que fomentan una vida social intensa pero menos autogestionada.

En el cohousing, en cambio, comunidad gestiona. Los servicios se acuerdan de forma colectiva, las decisiones se toman de forma democrƔtica y la arquitectura se adapta a la realidad cambiante del grupo. Los espacios suelen ser mƔs flexibles y con un horizonte temporal largo.

El senior living, por su parte, se orienta claramente a autonomía con asistencia. En muchos casos, la gestión comunitaria es limitada: el diseño prioriza accesibilidad, seguridad, zonas de ejercicio suave y espacios de socialización entre gente de la misma generación.

Hay proyectos que empiezan a hibridar estos modelos, por ejemplo modelos híbridos donde las personas residentes participan activamente, pero se integran servicios tipo senior living. En esos casos, el diseño espacial debe dar cabida tanto a la vida comunitaria y autogestión como a Ôreas dedicadas a cuidados profesionales, consultas, fisioterapia o programas de bienestar.

Ventajas y claves de diseƱo para hogares compartidos

Optar por un modelo de cohousing aporta beneficios evidentes tanto a nivel individual como colectivo. compartir recursos reduce costes, fortalece la comunidad y permite apostar por soluciones arquitectónicas de mayor calidad que quizÔ no serían viables en una vivienda aislada.

Desde un punto de vista económico, el uso intensivo de lavanderías y huertos abarata la puesta en marcha y el mantenimiento de los servicios. La inversión en eficiencia energética se reparte entre muchas personas, lo que hace mÔs asumible la adopción de estÔndares de alto rendimiento.

En tƩrminos sociales, la convivencia diaria y la sentido de pertenencia. La red de apoyo mutuo que se teje en estos espacios puede marcar la diferencia en etapas vitales complejas, como la crianza en solitario o la vejez.

En lo ambiental, el cohousing suele ir vinculado a estilo de vida sostenible: menor consumo de recursos, reutilización de edificios, integración de renovables y una movilidad mÔs consciente. Los espacios exteriores, cuando se diseñan con intención, se convierten en extensiones naturales de la vida interior: huertos, zonas de juegos, terrazas soleadas y sombreadas, Ôreas de agua, etc.

Todas estas ventajas solo se materializan si el diseño de los espacios acompaña. Por eso, a la hora de proyectar un cohousing, conviene definir el modelo de comunidad, integrar criterios de sostenibilidad, pensar en flexibilidad a largo plazo y garantizar la viabilidad legal y financiera. El plano no es solo un dibujo: es el guion de cómo se va a vivir en ese lugar durante décadas.

La evolución del cohousing y del diseño de hogares compartidos apunta hacia un futuro en el que compartir casa con amistades, vecinos afines o comunidades diversas deje de ser una rareza. Cada vez mÔs personas imaginan su vejez rodeadas de amigas y amigos, o criando en grupos que se apoyan a diario, o mezclando trabajo y vivienda en entornos colaborativos bien pensados. La arquitectura y el diseño de interiores tienen en sus manos la posibilidad de que ese futuro sea cómodo, bello, sostenible y, sobre todo, profundamente humano.

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