En este contexto, tres historias recientes reflejan perfectamente este fenómeno: un mercado parisino que celebra su 28ª edición, una colección de Zara Home inspirada en los años 70 y una familia berlinesa que ha hecho del vintage su forma de vida. Todas ellas coinciden en algo: el mobiliario de épocas pasadas no solo es tendencia, sino también una apuesta por la sostenibilidad y la originalidad.
Un mercado al aire libre en París para los amantes del vintage
El próximo 27 de septiembre, el Undesignable Market celebrará su 28ª edición en la capital francesa, en un enclave privilegiado entre el Jardin des Plantes y la Île Saint-Louis. Más de 80 expositores franceses y europeos mostrarán una selección de muebles y objetos de diseño del siglo XX, con piezas firmadas por nombres como Jean Prouvé, Pierre Paulin o Arne Jacobsen. Lo mejor: la entrada es gratuita, lo que lo diferencia de otros eventos de pago como el Brussels Design Market o el Salón del Vintage de París.
Este mercado, que se celebra varias veces al año, se ha convertido en una cita ineludible para los cazadores de gangas y para quienes buscan una pieza única. La oferta abarca desde muebles icónicos hasta pequeños objetos decorativos, con precios para distintos presupuestos. Los organizadores recomiendan llegar temprano para encontrar las mejores oportunidades, ya que los fieles seguidores no dudan en recorrer cada puesto.
Zara Home y el regreso de los despachos con estilo
En el ámbito comercial, Zara Home ha lanzado una colección que recupera la elegancia de los despachos de los años 70. La firma española apuesta por maderas oscuras, piel y formas curvas, inspiradas en la estética de series como Mad Men. Entre las piezas destacan un escritorio de teca con acabado brillante en rojo profundo, una silla de oficina tapizada en piel y una cajonera de roble con ruedas. Los precios oscilan entre los 9,99 euros de un planificador y los 1.000 euros del escritorio.
Esta colección no solo busca la nostalgia, sino que responde a una demanda creciente de espacios de trabajo con personalidad. Frente al mobiliario estándar, estas piezas aportan carácter y durabilidad, y encajan con la tendencia de integrar elementos vintage en entornos modernos. La madera y el cuero, además, envejecen bien, lo que las convierte en inversiones a largo plazo.
El vintage como estilo de vida: el caso de Ari Stippa en Berlín
Más allá de ferias y tiendas, el mobiliario vintage también triunfa en los hogares. La casa de Ari y Rainer Stippa en Kreuzberg, Berlín, es un ejemplo perfecto. Esta pareja, que regenta la tienda de muebles vintage Another June, ha decorado su piso de 125 metros cuadrados con una mezcla de piezas de segunda mano y muebles nuevos. Su estilo combina el diseño californiano con el danés, con toques de los años 70 y Memphis, creando un ambiente único y personal.
La familia Stippa ha ido adaptando su hogar a medida que crecía, y ahora el comedor es el eje central de su vida diaria. Viven en constante cambio, ya que siempre encuentran nuevas piezas que les enamoran, pero el espacio es limitado. Aunque alquilan, sueñan con ampliar su piso para dar más espacio a sus hijas. Su historia demuestra que el vintage no es solo una moda, sino una forma de entender la decoración.
El mobiliario vintage sigue ganando adeptos en Europa. Ya sea en un mercado parisino, en una colección de una gran marca o en un hogar berlinés, la tendencia apunta a piezas con historia, materiales nobles y diseños atemporales. La combinación de sostenibilidad, estética y funcionalidad hace que cada vez más personas se decanten por lo vintage, y todo indica que esta tendencia no hará que más crecer en los próximos años.
