Nashi Eos Pro, análisis: después de una semana usando un inodoro japonés ya entiendo por qué tanta gente no quiere volver atrás

  • El lavado con agua ofrece una higiene muy superior al papel tras pocos días de uso.
  • Asiento calefactable, apertura automática y secado mejoran notablemente la comodidad diaria.
  • Diseño suspendido premium con agua caliente instantánea y autolimpieza de la boquilla.
  • Requiere instalación profesional y una inversión elevada, pero la experiencia convence rápidamente.

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Siempre he sentido cierta curiosidad por los inodoros japoneses. Son uno de esos productos que aparecen constantemente en vídeos de tecnología, en documentales sobre Japón o en artículos sobre inventos que parecen adelantados a su tiempo. De hecho, siempre he tenido la idea de probar uno de éstos cuando visite Japón, pero una cosa es utilizarlo unos minutos y otra muy distinta convivir con uno todos los días en tu propia casa.

Pues eso es precisamente lo que he hecho durante la última semana con el Nashi Eos Pro, un inodoro japonés suspendido que incorpora lavado con agua, secado, asiento calefactable, apertura automática, control mediante aplicación móvil y mando a distancia, además de otros detalles pensados para mejorar la comodidad y la higiene diaria. Después de usarlo unos días, ya no hay marcha atrás. Sus funciones son fantásticas, pero hay un detalle específico que ha cambiado mi forma de usar el inodoro. Volver al inodoro de siempre ya no es una opción, te cuento.

Un inodoro japonés en casa: las primeras sensaciones

Nashi Eos Pro

La primera impresión empieza incluso antes de usarlo. Cuando ves el Nashi Eos Pro instalado por primera vez, llama la atención su diseño suspendido. La cisterna queda completamente oculta dentro de la pared, algo que aporta una estética mucho más limpia y moderna que la de un inodoro convencional. De hecho, si no conoces este tipo de productos, probablemente pienses que se trata simplemente de un váter de diseño.

Yo mismo tuve una sensación curiosa al verlo instalado. Al estar suspendido, sin ningún apoyo visible sobre el suelo, me pregunté si realmente transmitiría la misma robustez que un modelo tradicional. Es una duda bastante lógica cuando te vas a sentar por primera vez en un sistema de este tipo. Sin embargo, esa sensación de duda desaparece en cuanto te sientas.

La construcción transmite una sensación de calidad muy alta. Todo parece sólido, bien ensamblado y pensado para durar muchos años. No hay crujidos, movimientos extraños ni esa sensación de fragilidad que algunos podrían imaginar al ver un inodoro suspendido por primera vez. Más bien ocurre lo contrario: parece un producto premium desde el primer contacto.

La tapa puede abrirse automáticamente acercando el pie a la parte inferior del inodoro. Parece una función completamente innecesaria hasta que empiezas a usarla varias veces al día. Es cierto que en alguna ocasión requiere repetir el gesto para que detecte correctamente el movimiento, pero cuando te acostumbras acaba resultando mucho más práctica de lo que imaginaba.

Lo mejor es que el sensor está bien calibrado. Durante toda la semana no he tenido aperturas accidentales simplemente por pasar cerca del baño, algo que sí me preocupaba antes de instalarlo.

Cómo es tener el Nashi Eos Pro en casa

Inodoro Nashi Eos Pro

Durante los primeros días utilicé el Nashi Eos Pro con bastante curiosidad y también con cierto escepticismo. No porque dudara de su funcionamiento, sino porque llevaba toda la vida utilizando un inodoro convencional y me costaba creer que algo tan cotidiano pudiera cambiar demasiado. Me equivocaba.

La primera vez que activé el sistema de lavado entendí inmediatamente por qué los inodoros japoneses llevan décadas siendo tan populares en otros países. También entendí que iba a necesitar unos días para acostumbrarme. Y es que la sensación inicial resulta extraña. No hay forma de evitarlo. Estamos hablando de una costumbre completamente distinta a la que hemos tenido durante toda la vida. Además, la presión máxima sorprende bastante más de lo esperado. De hecho, si la configuras al máximo desde el primer día, puede llegar a resultar incómoda.

Por suerte, el sistema permite ajustar tanto la intensidad como la temperatura del agua y la posición del chorro. Después de varias pruebas encontré rápidamente una configuración cómoda y, una vez superada la sorpresa inicial, la experiencia empezó a tener mucho más sentido.

Lo que más me llamó la atención fue la sensación de limpieza. Tras utilizar el sistema durante varios días, resulta difícil no plantearse una pregunta bastante sencilla: ¿por qué seguimos dependiendo exclusivamente del papel higiénico para algo que el agua resuelve de una forma tan eficaz? Pero bueno, somos animales de costumbres y yo seguiré teniendo el papel higiénico a mano, por si acaso.

El sistema de lavado: el verdadero protagonista

Otro aspecto que me ha gustado es que el sistema no depende de un depósito de agua caliente convencional. El propio inodoro calienta el agua de forma instantánea, por lo que siempre está disponible cuando se necesita. Durante toda la semana de pruebas no he notado esperas ni cambios de temperatura que afectaran a la experiencia de uso.

El Nashi Eos Pro incorpora además una función oscilante que mueve ligeramente la cánula durante el lavado. Sobre el papel puede parecer un simple añadido técnico, pero en la práctica contribuye a que la limpieza sea más cómoda y uniforme.

Además, la propia cánula realiza ciclos automáticos de autolimpieza antes y después de cada uso. Es un detalle que puede pasar desapercibido al principio, pero que resulta especialmente importante en un producto cuyo principal argumento de venta es precisamente la higiene. Saber que el sistema se limpia automáticamente aporta bastante tranquilidad en el uso diario.

Después de una semana sigo utilizando papel tras el lavado, pero reconozco que lo hago más por costumbre que por necesidad real. En la mayoría de ocasiones la sensación de limpieza es completa incluso antes de recurrir al secado. Y hablando de secado, también me ha sorprendido más de lo esperado.

El sistema de secado es un extra imprescindible

Antes de probarlo pensaba que sería una función secundaria destinada simplemente a engordar la lista de características. Sin embargo, funciona bastante bien. El aire caliente aparece rápidamente y el proceso resulta más corto de lo que imaginaba. Todavía no he llegado al punto de prescindir completamente del papel, pero entiendo perfectamente cómo un usuario habitual podría reducir considerablemente su uso.

El único aspecto menos positivo es que el ventilador se hace notar cuando está funcionando. No resulta molesto ni especialmente ruidoso, pero tampoco pasa desapercibido.

Otro detalle que seguramente apreciaría mucho más durante el invierno es el asiento calefactable. He probado el Nashi Eos Pro en pleno verano, así que no sería justo afirmar que ha transformado mi experiencia diaria. Sin embargo, basta con activar los niveles más altos para darse cuenta de que puede convertirse en una de esas pequeñas comodidades que se agradecen enormemente durante las mañanas frías. Es una de esas funciones que probablemente valore mucho más dentro de unos meses que ahora mismo.

A medida que avanzaban los días también fui descubriendo algo curioso: algunas funciones que inicialmente consideraba secundarias terminaron resultando sorprendentemente útiles.

Otros extras a tener en cuenta

La apertura automática es un buen ejemplo. La primera vez parece una demostración tecnológica sin demasiada utilidad práctica. Una semana después ya no estoy tan seguro. Acercarte al inodoro y que la tapa se abra sola termina convirtiéndose en un gesto tan natural que cuesta imaginar por qué no ocurre siempre.

Incluso el sistema de fragancia ha conseguido llamar mi atención. El baño mantiene un aroma agradable de forma constante y contribuye a transmitir una sensación general de limpieza que encaja perfectamente con la filosofía del producto.

En cuanto a los controles, el Nashi Eos Pro puede manejarse tanto mediante un mando físico como mediante una aplicación móvil. La app funciona correctamente y siempre es positivo disponer de una alternativa adicional para gestionar las funciones del inodoro. Además, siendo sinceros, hoy en día casi todos entramos al baño con el móvil en la mano.

Sin embargo, tras varios días de uso he terminado utilizando mucho más el mando a distancia. Resulta más rápido, más cómodo y está siempre disponible junto al inodoro. La aplicación es un complemento interesante, pero difícilmente será el motivo por el que alguien compre un producto de este tipo.

La iluminación nocturna también cumple su función. Ayuda a localizar el inodoro durante la noche sin necesidad de encender la luz, aunque personalmente sigo prefiriendo contar con una iluminación convencional en el baño.

No todo es perfecto: instalación y algunos detalles a tener en cuenta

Como ocurre con cualquier producto, también hay aspectos menos positivos. El primero es la instalación. Y es que estamos ante un inodoro que requiere una planificación previa. No basta con sustituir un modelo antiguo y listo. La cisterna debe quedar empotrada en la pared y es necesario disponer tanto de toma de agua como de un enchufe cercano para alimentar todas sus funciones electrónicas.

Precisamente por ello no es un producto que recomendaría instalar por cuenta propia salvo que se tengan conocimientos de fontanería y electricidad. En mi caso la instalación fue realizada por profesionales durante una reforma y creo que es la mejor decisión para evitar problemas de fugas o conexiones incorrectas. Una vez terminado el montaje conviene revisar cuidadosamente todas las conexiones de agua para asegurarse de que no existe ninguna pérdida.

También incorpora un modo ECO pensado para reducir el consumo energético cuando no se utiliza durante varias horas, algo especialmente útil en un producto que cuenta con funciones de calentamiento tanto para el agua como para el asiento. Por lo demás, una vez instalado correctamente, el sistema funciona de forma totalmente transparente para el usuario y no requiere ninguna atención especial más allá de la limpieza habitual.

Entonces, ¿merece la pena gastar más de 1.300 euros en un inodoro?

Mando control distancia Nashi Eos Pro

Es una pregunta complicada porque la respuesta depende mucho del tipo de usuario. Si buscas una mejora revolucionaria en tu día a día, probablemente no la encontrarás en la aplicación móvil, en la luz nocturna o incluso en la apertura automática. Son extras agradables que mejoran la experiencia general, pero no justifican por sí solos una inversión de este nivel.

La verdadera diferencia está en el sistema de lavado. Es la función que realmente cambia la forma de utilizar el inodoro y la que más cuesta abandonar una vez te acostumbras. Después de una semana utilizando el Nashi Eos Pro, si mañana tuviera que volver a un váter convencional, lo primero que echaría de menos sería precisamente esa sensación de limpieza que proporciona el agua. Probablemente después llegaría el asiento calefactable cuando empiecen los meses fríos. Y sí, aunque parezca una tontería, también echaría de menos acercar el pie al inodoro y ver cómo la tapa se abre automáticamente.

No creo que sea un producto imprescindible. Tampoco es una compra impulsiva ni una recomendación universal. Pero si estás reformando el baño, buscas el máximo nivel de comodidad posible y tienes presupuesto para ello, después de convivir unos días con un inodoro japonés como este resulta mucho más fácil entender por qué tanta gente no quiere volver atrás.


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