Que el cambio climático es una realidad es algo que a estas alturas ya es innegable. Gran parte de la responsabilidad hay que atribuÃrsela al ser humano y su actividad nociva sobre el medio ambiente. Desde la deforestación de los bosques hasta las excesivas emisiones de gases que provocan el efecto invernadero, entre ellos el famoso CO2.
Dúchate en vez de bañarte. Cierra el grifo mientras te enjabonas, friegas o te lavas los dientes.
No utilices el inodoro como papelera, ya que podemos gastar hasta 10 litros de agua inútilmente.
Utiliza el grifo con monomando, que además puede disponer de limitador de caudal (para ahorrar agua) y regulador de temperatura (para ahorrar energÃa).
Incorpora al inodoro un sistema de interrupción de descarga voluntario.
Evita fugas en los grifos.
Llena el lavavajillas y la lavadora antes de ponerlos en funcionamiento.
Utiliza reductores de caudal en tuberÃas de lavabos y duchas para evitar el exceso de consumo.
En verano, cierra las ventanas y baja las persianas en las horas centrales del dÃa y ábrelas cuando se ponga el sol.
No bajes de 24º la temperatura del aire acondicionado siempre que esto sea posible.
Limpia los filtros o reemplázalos periódicamente, al igual que la bandeja de drenaje.
Es fundamental no abrir las ventanas con la calefacción o el aire acondicionado en marcha.
Instala un termostato en la calefacción y regularlo para una temperatura de no más de 20º C en invierno. Recordemos que por cada grado adicional gastaremos aproximádamente un 5% más de energÃa.
Revisar periódicamente el estado de la caldera aumentará su duración y eficiencia.
Apagar la calefacción o el aire acondicionado cuando no estemos en la habitación o salgamos de casa nos ayudará a ahorrar energÃa.
Coloca el aparato de aire acondicionado en un lugar con sombra, al colocarlo al sol su consumo será mayor.