El artista argentino Pablo Reinoso sorprende con la sinuosidad de sus trabajos en cada exposición que realiza. Y no es para menos, viendo su Spaghetti Bench, o banco espagueti. Una reinvención del clásico banco en la que el mueble queda vinculado de forma magistral con el espacio donde se sitúa, mediante una prolongación de sus raíces que remite a la naturaleza en estado puro. Quizá alguna de ellas siga creciendo descontroladamente hasta no sabemos donde, como si de una enredadera que se abraza a la pared se tratara.
A Reinoso le encanta trabajar con la madera, aunque, según él, se trata de un proceso creativo más lento que con otros materiales. En sus palabras, un banco normal, de los que se ve en cualquier parque de nuestras ciudades, tarda dos días en fabricarse, mientras que uno de estos puede llevar dos meses de trabajo. Pero a buen seguro merece la pena el tiempo invertido.
Existe otra versión del Spaghetti Bench, en la que son dos bancos los que entrelazan sus brazos de madera en un punto intermedio, como una metáfora de la eterna conexión entre dos entes cualesquiera.