En los paÃses mediterráneos donde varÃan tanto las temperaturas a lo largo del año tendemos a disfrutar de nuestras terrazas y jardines únicamente cuando hace buen tiempo, recogiendo los muebles y accesorios veraniegos cuando empieza a hacer frÃo y dejando el espacio vacÃo durante parte del otoño y el invierno. En la mayorÃa de paÃses europeos donde el clima es fresco incluso en verano, adaptan la decoración exterior dependiendo de la estación para sacarle todo el partido a cualquier zona al aire libre de sus casas.
Quizá pueda ser interesante tomar ejemplo de sus costumbres y ver qué elementos nos pueden servir para utilizar la terraza durante el invierno y aprender asà a amortizar sus posibilidades. Un complemento fundamental serán los baúles o cajones tÃpicos de jardÃn, donde podamos guardar rápidamente las mantas, cojines, velas, candiles, etc. si se pone a llover de forma repentina.
Se pueden usar los mismos muebles que el verano, aunque es preferible optar por piezas de exterior en materiales como madera, cuerda, mimbre, rafia… que no dan tanto frÃo al apoyarse como las metálicas. Si colocamos pieles, mantas o almohadones sobre los asientos resultarán más confortables y servirán para darnos calor; sobre todo si colocamos un brasero, una chimenea portátil o varios candiles que alivien el frÃo e iluminen la terraza cuando empiece a hacerse de noche.

Quien tenga una casa con porche puede crear un rincón donde relajarse sin estar a la intemperie; con un banco de madera torneada, unos candelabros altos y cestos a modo de revisteros o que contengan ropa de abrigo haremos de la entrada un lugar muy acogedor.